¿DÓNDE?
Cada mañana te levantas sin ganas de echar los pies al suelo y piensas que antes, hace tiempo, de un salto ya estabas dispuesta, te vas al baño sin mirar al frente, tienes miedo de ver lo que hay reflejado en el espejo y te cuesta levantar la cabeza, te haces la valiente y con un esfuerzo vas dirigiendo poco a poco la mirada hasta encontrarte cara a cara con esa mujer, esa desconocida que te mira descarada y sin un sólo gesto de agrado....¿Cómo estás?...¿Quién eres?...
Ves unos ojos con surcos marrones a su alrededor, pequeños pliegues bordeándolos, una mirada apagada en la que no consigues ver ni siquiera un pequeño destello, unos cuantos años que se han quedado a vivir en tu frente y en tu barbilla, unos finos hilos de plata que empiezan a tejer en tu cabeza... te vuelves a asombrar.
¿Dónde está esa jovencita que fuí? ¿Dónde la mujer serena y feliz? ¿Dónde la madre amorosa y querida a la vez?.... Todas se fueron con la esposa.
¡Diez años luchando con la enfermedad y la muerte, diez años cuidando al hombre de tu vida, al que lo ha sido todo, al que le dabas tu vida por alargar la suya, diez años!...conviviendo con el dolor, el sufrimiento, los hospitales, los tratamientos, los quirófanos, la tristeza, la impotencia... y los ayes...muchos ayes...demasiados ayes.
Durante ese tiempo fue el padre de tus hijos, tu amigo, tu confidente, tu esperanza, pero nunca más tu marido y amante, nunca más. Y ahora le has dejado ir serenamente, en paz contigo misma.
¡¡Que no te lo nieguen!!...¡habla con ellos! Explícales que el que murió fue su padre y no su madre, que tú todavía respiras aunque no vivas, pero que quieres ¡vivir! el tiempo que te quede por respirar, que lo necesitas.
Diles que ellos ya son mayores y tienen sus propias vidas, que tú le entregaste todo a su padre, que darías lo que fuera porque todavía estuviera ahí, que siempre le respetaste y seguirás haciéndolo en su recuerdo, que ha sido el único hombre al que has querido, pero que fue él el que te dejó, que ya no está y que no quieres perder más años sin vivir, sin conocer de nuevo la compañía, sin ser feliz otra vez, sin saber si hay alguien dispuesto a quererte y a dejarse querer, que ahora ya no te conformas sólo con el amigo, que ahora lo quieres todo, sentirte viva como hace quince años...veinte...treinta, ahora quieres un amigo que te comprenda y comparta tus aficiones, una nueva esperanza, un compañero al que le guste vivir como a tí.... diles que ahora quieres una pareja... otro hombre...un amante.
No tengas miedo, si dejan de ser egoístas.... si te quieren ver feliz y no hundida.... si eligen seguir teniendo a su madre, si entienden que necesitas vida y libertad,... entonces no tendrán reproches que hacerte.
(A Charo, viuda con 53 años)
