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INMERSA EN: NADA ENTRE MANOS....ESPERANDO GANAS.



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miércoles, 22 de abril de 2015

CARMELA (Reposición)

 
 
 
 
 
Este relatillo se publicó hace tiempo en otro blog respondiendo a una convocatoria para el  juego de los dados Storie Cubes, donde hay que utilizar las  palabras que salgan en las caras de los dados.
Os dejo  el relato con el que colaboré. Las palabras subrayadas eran las obligatorias.
Seguro que alguno lo recordará, pero hoy toca reposición.
 
 
 
 
 ¡¡GRACIAS CARMELA!!




Se agachó con trabajo, su rodilla derecha dolía y crujía cuando la forzaba en esa postura, pero su curiosidad superaba con creces el dolor, era como el aguijonazo de una abeja cuando le picaba la curiosidad... y claro está, no pudo por menos que echar una ojeada, nunca mejor dicho, por el ojo de la cerradura.

El extraño ruido de pasos que se escuchaba al otro lado de la puerta le inquietaba, se moría por saber qué estaba pasando en la habitación contigua.  Por un momento, lo que veía no tenía nada de anormal....a la loca de su jefa yendo y viniendo de un lado a otro con paso ligero y nervioso...¡bah!, ya está otra vez con el mono, los ansiolíticos le pasarán factura algún día... Cuando volvió a echar otra miradita, la vio tendida en la cama y llorando desconsoladamente...¡voy a entrar!..pensó, quizás me necesite...metió la mano en el bolsillo de su delantal y tanteó...¡siempre me pasa igual! ¡todo lo voy echando al bolsillo!...repasaba mentalmente....un pañuelo, un blister de medicamento, una manzana distraída del frutero de la cocina, un coletero negro, una lista de compras, un reloj de pulsera Cartier que se había "encontrado" entre los cojines del sofá y ¡¡por fin!!...una anilla metálica con las llaves de la casa.
 A punto estaba de meter la llave en la cerradura cuando oyó su nombre en tono alterado, miró hacia atrás y vio como un agente de policía que acompañaba  al dueño de la casa, le daba el alto con la mano para que desistiera de su idea de entrar en la habitación; se quedó blanca, su cuerpo temblaba visiblemente y hasta su voluminoso vientre se quejaba de retortijones, toda ella se descompuso, por su mente pasaron en cuestión de segundos las imágenes de su detención, del castigo de la Justicia y de su posterior encarcelamiento...¡¡madre mía!! ¡ y todo por un relojito de nada!.
Cuando el agente llegó a su altura, la apartó bruscamente y comprobó que la puerta estaba cerrada, su jefe se acercó a ella y le dijo: "Gracias por intentar entrar, Carmela, mi mujer me ha llamado para comunicarme que iba a suicidarse y no he tenido más remedio que venir con la policía, a ver si así se le quitan las ganas de utilizar siempre la misma excusa para que no la deje"...¡uff, menos mal! no saben nada...¡yo me largo de esta casa de locos y no vuelvo más!
Cogió su abrigo del perchero, se lo colocó encima del delantal y salió dispuesta a pisar el acelerador de su flamante coche aún a riesgo de que la pararan por exceso de velocidad, teniendo en cuenta la "L" que lucía en el cristal trasero del vehículo.





martes, 31 de marzo de 2015

SABOREANDO...

 
 
 
 
No hubiera querido que fuera así, ella le había obligado, no estaba dispuesto a consentir que nadie le usurpara el puesto que le correspondía por derecho, él era el que se había preocupado por conservar el patrimonio y sacar a flote la empresa familiar, siempre había sido él.
 
 
Su hermana estaba acostumbrada a vivir bien, preocupada sólo por recibir el talón mensual que acordaron cuando su padre murió y decidieron el reparto de la herencia... ahora no podía echarse atrás ni pretender venir a hacerse cargo de su parte de la compañía cuando ya todo funcionaba a la perfección.
 
Una invitación a cenar por su parte, su hermana acepta y la velada transcurre entre conversaciones banales, sonrisas forzadas y miradas esquivas.
 
Sobremesa...una copa en las manos y un cigarrillo entre los dedos, la conversación da un giro esperado y las voces empiezan a sonar más altas cada vez.
Ella sólo quería que firmara el documento que le traía, había tomado una decisión y nadie le haría cambiar de opinión, ni siquiera su "querido" hermano, no se iría de aquella casa sin haber conseguido lo que había ido a buscar.
 
Por otro lado, él no estaba dispuesto a concederle ninguna de las exigencias que su hermana le impusiera, también su vida estaba llena de lujos y a eso se acostumbra uno pronto, permanecía soltero porque los vicios que había adquirido con esa vida, le salían demasiado caros como para compartir sus ingresos con una advenediza que no se había preocupado lo más  mínimo nunca por el negocio familiar.
 
Vio impávido como su hermana perdía el color de su cara, y a sus ojos les costaba centrar las pupilas en el punto elegido, sus manos iban de la garganta al estómago, apretando y retorciendo la ropa como si eso pudiera aliviar el horrible dolor que la destrozaba por dentro.  Sintió como los ojos perdidos de su hermana intentaban fijar su mirada en él y fue en ese momento cuando, por un instante, pasó por su mente un fugaz recuerdo de su niñez, en el que una preciosa niña le consolaba el llanto tras una caída y limpiaba con cariño la sangre que salía de su rodilla.
Corrió a su lado intentando devolver a aquél cuerpo retorcido algo de la vida que se le había escapado. Y le dolió en el alma aquella mirada fija y clavada en él, aunque su conciencia le seguía diciendo  que ella se lo había buscado y que ya no tendría de qué preocuparse.
 
Abrió el bolso buscando el documento para firmar y arrojarlo al fuego, lo leyó y mientras lo hacía, sus fríos ojos se humedecieron, algo le decía en su interior que sus problemas acabarían aquella misma noche. Se dirigió al bar y se sirvió otra copa... dio un sorbo y paladeó, después sacó otra botellita del bolsillo de su chaqueta y añadió unas cuantas gotas, volvió a beber... de un trago esta vez... y saboreó...
 
Nunca pensó que su imagen llegara a ser alguna vez tan grotesca, tendido en el suelo, con las piernas encogidas y su cara desfigurada por muecas de dolor.  En su mano izquierda un documento firmado por su hermana en el que le cedía todas sus acciones de la empresa, el patrimonio conseguido hasta el momento y todo el efectivo de sus cuentas bancarias. 
También le decía que tenía una enfermedad terminal y que en unos meses todo pasaría a sus manos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


sábado, 28 de febrero de 2015

SÍ, ABUELA



 

                               




 
- Abuela... aquí hay un sobre con algo dentro, lo tiro también?
- Mira a ver qué es.
- Es un billete de tren viejo.
- Déjame ver.
 
Lo sacó del sobre y aparentemente su cara no reflejó ningún interés por aquél billete amarillento y ajado por el tiempo...
 
- ¿Qué es abuela?
- Es una historia antigua, María, de hace muchos años.
 
La joven ayudaba a su abuela a sacar trastos viejos de la habitación del fondo de la casa,  la que había servido siempre para guardar aquello que ya no se usaba,  que estorbaba o simplemente se pretendía olvidar.
 
- Cuéntamela, abuela, no hace falta que me digas que no fue importante, porque en tus ojos veo que lo fue.
 
La mujer se sentó y su nieta lo hizo frente a ella... le acarició la mano y dejó caer el peso de su cuerpo sobre el respaldo de la butaca de tela descolorida... también dejó caer sobre él, todo el peso de sus recuerdos.
 
 
El sonido del silbato del tren anunciando la llegada a la estación, le produjo un revuelo de sensaciones, el nerviosismo que sentía por el deseado encuentro, empezó a convertirse poco a poco en temor... tenía miedo, mucho miedo de ver una reacción contraria en la cara de la persona que esperaba... de ver cómo la decepción hacía mella en sus gestos.
 
Bajó los dos escalones que la separaban del suelo  que para ella en ese momento, parecía arena movediza... su cuerpo empezó a temblar desde la cabeza a los pies, las piernas la sostenían a duras penas... sólo había avanzado unos metros cuando él se le acercó... apenas se atrevió a mirarle... sólo se dejó abrazar fuertemente.
 
- ¿Cómo estás?
- Nerviosa.
- No tengas miedo... vamos.
 
Dirigieron sus pasos a la salida de la estación y ambos sabían adónde iban.
No le importaba nada en ese momento, su miedo iba desapareciendo  a medida que él le hablaba.
 
- Sólo puedo estar contigo unas horas.
- Lo sé.
- No me pueden ver contigo.
- También lo sé.
 
No era su ciudad, ella no temía que le vieran, allí no había ni marido ni familia... pero él sí y no podía arriesgar lo más importante de su vida... y ella lo comprendía.
Sólo era un encuentro. Nada más. Jamás habría nada entre ellos, sólo ese día, esas horas que para ambos significaban cosas tan distintas, ambos verían cumplido un deseo, pero ella, además, le iba a entregar, la muestra de su cariño.
 
Las horas pasaron, la vuelta apremiaba y la tarde llegó... y con ella, de nuevo, el horrible sonido del traqueteo del tren sobre las vías que la llevaban de regreso a la realidad, a esa vida a la que había robado un trozo para vivirla a escondidas... tan solo unas pocas horas prohibidas.
 
- ¿Y qué pasó luego?
- Que la vida siguió.
- Esa mujer...  ¿eras tú, abuela?
- No lo sé, María, se me olvidó.
- Tal vez todo fuera un sueño.
- Pero te diré una cosa, hija, nunca te niegues al amor, porque aunque pase de largo, si el recuerdo es bonito, siempre será lo mejor.
 
- Sí, abuela.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 6 de diciembre de 2014

MEZCLA DE SUEÑOS





Se sentía cansada, no sabía por qué,  necesitaba que le diera el aire, despejarse un poco, los acontecimientos de esa semana habían sido muy estresantes, le habían demostrado una vez más que todos se creían con derecho a hacer lo que les diera la gana, sin remordimientos y sin temor a ser descubiertos.... pero se equivocaban.
 
Y estaba dispuesta  a solucionarlo ahora, en este momento, sí,  iría a poner las cartas sobre la mesa.

Entró en la casa con su propia llave y volvió a cerrar la puerta por dentro, la había tenido guardada en el cajón de la entrada desde que decidió que les convenía estar un tiempo separados... aunque él le hubiera  dicho por activa y por pasiva que aquél incidente ya había terminado.... ¡¡llamaba incidente a ponerle los cuernos!!  ¡¡él siempre tan correcto!! era su forma de quitarle importancia a sus escarceos... ¡elhijoputa!

Cruzó el ancho pasillo y se dirigió instintivamente hacia el dormitorio, paró sus pasos en la misma entrada y se recreó durante unos segundos ante el espectáculo que se ofrecía desde  la cama, ellos no debieron oír nada con tantos jadeos.
Tranquila, sin mover un sólo músculo de la cara, metió la mano en el bolso y despacio sacó una pistola pequeña, se fue acercando a la cama con la mano temblorosa y empuñando el arma, cuando ellos quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde, la primera en volver la cara fue la sorprendida jinete, aunque el blanco de su ira, estaba de momento centrado en él.

Disparó dos veces, tiempo que la chica de la cama aprovechó para salir corriendo completamente desnuda, mientras, ella se divertía viendo como su hombre correcto  abría los ojos desmesuradamente  preguntando..."¿Qué has hecho?... pero...¿Qué haces?.... ¿Porqué lo haces?...¿Qué tienes contra mi?...

¡¡Coño!!... ¿todavía te quedan ganas de preguntar?, serás cabrito... ¡Hala, pal'otro barrio!...¡ahí va otro!, con tan mala suerte que la pistola se encasquilló y no pudo disparar donde había apuntado....una cuarta más abajo del ombligo....
No se amilanó, recordó que también había metido un cuchillo jamonero en el bolso y lo cogió. (jiji)

El pobre infeliz abrió más los ojos, si es que eso se  podía hacer y vio cómo se acercaba moviendo el cuerpo como una  boa, ahora con una sonrisa en la boca que él bien conocía y que más de una vez había sido  preámbulo de lascivia.  Con la mano izquierda le acarició cariñosamente aquella parte con la que había hecho gemir a la chica que montaba tan bien y cuando ya él empezaba a albergar alguna esperanza de que moriría por ella con mucho gustooo, se oyó en el aire un rápido siseo, tal que lengua de víbora al ataque y un segundo después ella tenía la mano izquierda ocupada.

Giró la cabeza y dirigió la mirada a la puerta de la habitación...
-¿Dónde te has metido guarra?-- Te encontraré, no puedes salir.

Revisó la casa de arriba a abajo, pensó fríamente que  no tenía demasiados rincones donde poder esconderse, ni muchas cortinas con que taparse, ni muebles grandes donde meterse...pero... ¡un momento! sé qué es lo que  hay suficientemente grande para poderse esconder... y se encaminó hacia la cocina.
Se fue derecha al sitio, abrió la puerta de la lavadora industrial y ¡Miiiraaa!.... allí toda encogidita, desnuda y pringosa de babas de su hombre... estaba la jineta lloriqueando.

¡Abre la boca, so fresca!...¿No te la querías comer?... Pues ahí tienes....saboréala...

Cerró la puerta, puso el seguro y pensó.... ¿qué programa le pongo?...pobre, está heladita de frío.... ya sé... 90 grados de temperatura, tres dosis extras de lejía y un doble de centrifugado.

¡Bye chicos!


Pam...Pam...Pam...


En ese momento llamaron bruscamente a la puerta y su corazón dio un brinco....



-¿Qué pasa?-... Despierta, mujer, que nos están esperando...
¿Ehh?... ¡¡Estaba soñando!!..... ¡Qué gozada de sueño!

¡Aaa! Espera un segundo, cariño, ven aquí.  Él se acerca a su mujer, que sin mediar palabra, mete el dedo índice en la cinturilla de su pijama y  estira el pantalón  hacia sí para mirar dentro preocupada...  a ver si estaba todo en su sitio.












 

viernes, 25 de abril de 2014

SIN COBERTURA


     




                                                                         
Colaboración en las Tiradas locas de los Dados de Anabel  (La puerta deshecha) de fecha 20 deAbril


                 




 SIN COBERTURA



No sé lo que va a salir, Anabel, últimamente no estoy muy inspirada con las palabras, con los acontecimientos de las últimas semanas, me siento como un pez fuera del agua. 

 Las pocas dotes que haya  podido  tener alguna vez para escribir se me escaparon, no sé si sólo están dormidas o se han ido de vacaciones a un lejano campamento indio.... Yo mientras, espero sentada a la sombra de mi buen árbol, recordando al amigo, al que no le llega la cobertura del móvil para poderle decir que no se preocupe, que su fuego seguirá encendido para siempre entre nosotros. Que me hubiera gustado visitarle cuando podía y llevarle una tarta de manzanas, mi especialidad repostera... y decirle que necesitaría un ábaco para llevar las cuentas de la cantidad de amigos que se dejó atrás y que si desde tan lejos no nos ve bien, le compraremos entre todos una lupa gigante para que pueda ver cuánta admiración y cariño han quedado entre las letras que esperaban por él.




domingo, 6 de abril de 2014

LA ROSA DE LOS VIENTOS


     




                                                                         
Colaboración en las Tiradas locas de los Dados de Anabel  (La puerta deshecha) de fecha 23 de Marzo.

                                                                             




De puntillas, sin hacer ruído, a oscuras...sólo con el pequeño haz de luz de su linterna... avanza despacio, casi sin respirar, su corazón latía no se sabe a qué velocidad.
Temblorosa se acercaba a la habitación del piso de arriba.  Con la misma mano que sujetaba la linterna, apretaba en su palma una llave dorada que abriría sus temores o sus esperanzas.

Nunca había querido dar pábulo a las habladurías, pero esta vez el chivatazo era de confianza. Lo conseguiría. Alumbró su muñeca izquierda y comprobó la hora en el reloj, ya es la hora, la que le habían dicho, no estaba segura de querer hacerlo, pero se sentía atraída como imán al frigorífico, no podía pensar en otra cosa, al otro lado de la puerta, si todo iba bien, se abriría para ella todo un mundo de colores, un arcoiris permanente en su vida, por el contrario, todo sería una nueva decepción si no salía airosa del lance.

Ya faltaba poco, pronto dejaría de oír en su cabeza el zumbar de abeja que durante todo el día le había atormentado.... en pocos minutos pordría quitarse la máscara que le obligaban a llevar desde hace tiempo.

Abrió la puerta con cuidado y al hacerlo, los focos la cegaron, se encendieron las luces y una voz potente la sacó de su mutismo..."¡¡CORTEN!!"... ¡muy bien, Carlota, no es necesario repetir!
Suspiró hondo, dejando entrar el aire.... ahora todo quedaba a merced del camino que le indicara su rosa de los vientos.





domingo, 23 de febrero de 2014

VIAJERO DE TRENES

Colaboración en las Tiradas locas de los Dados de Anabel  (La puerta deshecha) de fecha 16 Febrero.



 


El traqueteo no me dejaba dormir, siempre he sido comodón, he buscado la comodidad en mi forma de vivir hasta en las relaciones, reconozco que ser así me ha perjudicado mucho... pronto pasaríamos el puente de San Miguel y la velocidad aminoraría  cual tortuga cruzando riachuelo seco, mejor así, temo tener prisa, no quiero acelerar mi futuro, vendrá con pausa, mirando despacio cada huella de mi pie paso a paso.
Siempre fui viajero de trenes, conocía todas y cada una de las estaciones que solía visitar sólo por el reloj  que me daba la bienvenida  colgando de sus paredes. A pesar de haber recorrido mucho mundo, este viaje lo hacía temeroso de llegar al final, inquieto porque en el tablero de los sentimientos, mi torre luchaba por sobrevivir y sería ella, la que decidiera las piezas que se podrían salvar  en el juego. Ella la que supiera medir en la balanza qué merecía la pena y qué no, qué pesaba más de mí.... si mi cómoda forma de vivir o el inmenso amor que sentía por ella.
Tengo en la  mano su flor favorita, la huelo con ansia,  no se la daré, no quiero que nada condicione nuestro encuentro.  Ella tiene en la suya, la llave de nuestro futuro.




sábado, 25 de enero de 2014

¡¡GRACIAS, CARMELA!!


Os dejo este relato que se publicó en el blog de Anabel (La puerta Deshecha), participando en la convocatoria que hizo para que jugáramos con ella a los dados (Story Cubes)... os explico, hace una tirada con un juego de nueve dados en los que aparecen  dibujadas en sus caras distintas figuras, con las imágenes de la tirada, hay que escribir un relato o poema no demasiado extenso utilizando cuantas más caras mejor.... Así que animaos, es divertido escribir sobre lo que nos sugieren unos dados.
Os dejo con el relato con el que colaboré.





 ¡¡GRACIAS, CARMELA!!




Se agachó con trabajo, su rodilla derecha dolía y crujía cuando la forzaba en esa postura, pero su curiosidad superaba con creces el dolor, era como el aguijonazo de una abeja cuando le picaba la curiosidad... y claro está, no pudo por menos que echar una ojeada, nunca mejor dicho, por el ojo de la cerradura.

El extraño ruido de pasos que se escuchaba al otro lado de la puerta le inquietaba, se moría por saber qué estaba pasando en la habitación contigua.  Por un momento, lo que veía no tenía nada de anormal....a la loca de su jefa yendo y viniendo de un lado a otro con paso ligero y nervioso...¡bah!, ya está otra vez con el mono, los ansiolíticos le pasarán factura algún día... Cuando volvió a echar otra miradita, la vio tendida en la cama y llorando desconsoladamente...¡voy a entrar!..pensó, quizás me necesite...metió la mano en el bolsillo de su delantal y tanteó...¡siempre me pasa igual! ¡todo lo voy echando al bolsillo!...repasaba mentalmente....un pañuelo, un blister de medicamento, una manzana distraída del frutero de la cocina, un coletero negro, una lista de compras, un reloj de pulsera Cartier que se había "encontrado" entre los cojines del sofá y ¡¡por fin!!...una anilla metálica con las llaves de la casa.
 A punto estaba de meter la llave en la cerradura cuando oyó su nombre en tono alterado, miró hacia atrás y vio como un agente de policía que acompañaba  al dueño de la casa, le daba el alto con la mano para que desistiera de su idea de entrar en la habitación; se quedó blanca, su cuerpo temblaba visiblemente y hasta su voluminoso vientre se quejaba de retortijones, toda ella se descompuso, por su mente pasaron en cuestión de segundos las imágenes de su detención, del castigo de la Justicia y de su posterior encarcelamiento...¡¡madre mía!! ¡ y todo por un relojito de nada!.
Cuando el agente llegó a su altura, la apartó bruscamente y comprobó que la puerta estaba cerrada, su jefe se acercó a ella y le dijo: "Gracias por intentar entrar, Carmela, mi mujer me ha llamado para comunicarme que iba a suicidarse y no he tenido más remedio que venir con la policía, a ver si así se le quitan las ganas de utilizar siempre la misma excusa para que no la deje"...¡uff, menos mal! no saben nada...¡yo me largo de esta casa de locos y no vuelvo más!
Cogió su abrigo del perchero, se lo colocó encima del delantal y salió dispuesta a pisar el acelerador de su flamante coche aún a riesgo de que la pararan por exceso de velocidad, teniendo en cuenta la "L" que lucía en el cristal trasero del vehículo.








miércoles, 11 de septiembre de 2013

LE LLAMAN LOCO







Vive solo hace años en una casa demasiado grande, una casa que tiene demasiadas habitaciones cerradas, las piedras y paredes son demasiado silenciosas a la vez que encierran demasiados recuerdos y misterios.

Y él tiene demasiados años para cambiar... no quiere cambiar, más bien lucha por conservar lo que encierra sin que nadie se lo arrebate, le da igual la gente, como si no existieran para él, sólo desea seguir con su vida y sus recuerdos.


Sale poco, lo preciso para abastecerse de lo necesario, él mismo adecenta su casa como puede, no quiere empleadas que limpien y desordenen sus tesoros.... es lo que va diciendo por ahí.... sus tesoros.

Se ríen, le miran, se burlan.... está loco....¡tesoros dice! ¡y mira cómo va!...cualquiera sabe lo que hace  en su casa!

Se apartan de su lado, lo observan desde lejos, tiene suerte, en todas las colas de caja le dejan pasar delante, no lo quieren cerca y él no dice nada, se compadece de ellos, que no tienen riquezas  como las suyas, que no tendrán recuerdos como los suyos y jamás sabrán lo que significa la palabra Felicidad, ¡pobrecillos!  "No están locos como yo"

Vuelve a casa satisfecho del tiempo invertido en la compra y contento porque le esperan, no le gusta estar fuera de casa.
Cuando cae la noche, enciende unas velas de la repisa de la chimenea, abre unos álbumes de fotos, esparce por la mesa las cosas de una cajita...un pequeño abanico de seda blanco, un espejo de bolsillo, una barra de carmín, unas flores secas y lo más importante.... un mechón largo de pelo negro atado con una cinta roja desteñida. Echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos. Sonríe primero y su cara se ilumina..., después sin dejar de sonreír, unas lágrimas recorren el camino de sus arrugas a la vez que sus labios se mueven apenas....:" te quiero..... hasta pronto"... su cara refleja felicidad.


¡¡Ingénuos... qué sabrán ellos, si nunca han estado locos como yo!!


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martes, 23 de julio de 2013

BIEN PAGADO





Salgo del trabajo deseando tomarme una copa con los amigos, hemos quedado en el bar de siempre y a mí me coge relativamente cerca de la oficina, casi siempre soy el primero en llegar.

Ya estoy en la barra con una cerveza en la mano cuando llega Carlos, un soltero por decisión propia que lleva una eterna relación en el tiempo con la misma mujer, difícil de creer pero así es. Ricardo aparece sonriente como siempre, con su dentadura recién estrenada y quejándose del  dinero que le ha costado... se va a ver agobiado durante varios años porque la paga a plazos y  en casa, con tres hijos  del matrimonio, gastos son los que le sobran. Ricardo no se quedará mucho tiempo, una hora más o menos, como siempre.

Con cara de pocos amigos llega David, le ha costado aparcar y ésa es su pesadilla de todos los días, menos mal que tiene un buen pase y pronto ríe a carcajadas con el chiste de Carlos.

Queda Raúl, se está retrasando y es raro, pronto recibo una llamada al móvil y me dice que no vendrá, que ha decidido aceptar la invitación de su secretaria para cenar en su casa, pero que si llama su mujer, le digamos que está en el baño.

Ya estamos todos, somos cuatro, todavía un buen número para echar unas risas con cualquier motivo, salen conversaciones de los respectivos trabajos, de fútbol, de las vacaciones y ¡cómo no! de las mujeres. Todos tienen la suya, bueno no todos, yo...no.
 A medianoche me despido de ellos, Ricardo hace tiempo que se fue, es buen padre y un buen marido, todos son buena gente, incluso yo.
Al llegar a casa y comprobar el silencio y la oscuridad, descuelgo el teléfono y marco un número ya conocido, no hablo mucho y cuelgo. Casi treinta minutos después llaman al timbre y abro la puerta.  La visita me hace olvidar mi soledad, se esmera en darme lo que necesito, incluyendo alguna sorpresa, me hace pensar por un tiempo que  está conmigo porque me quiere y yo prefiero cerrar los ojos e imaginar que veré su cara cada mañana.
Dispuesto a dormir, dejo en la mesilla algunos billetes de 50 euros y doy las buenas noches. Hasta mañana.
Amanezco de buen talante, con hambre, y ya, solo en la cama, de la mesilla han desaparecido los billetes, el reloj y la cartera...lejos de enfadarme, sonrío, cierro los ojos y me digo a mí mismo.....¡¡Bien pagado!!