ROBER
Qué difícil la educación de los críos de hoy, los que serán los hombres del mañana....
Esta vez me abstengo de opinar sobre la manera de educar a los hijos, supongo que cada cual lo hace creyendo que es lo mejor, unos parece que creen que la mejor forma de educarlos es borrando la palabra NO de su vocabulario, otros evitando que puedan echar siquiera unas lágrimas y otros con los pequeñuelos todo el día en brazos porque simplemente les molesta que estén dando la vara o se ven incapaces de soportar el llanto de los enanos villanos.
Ni que decir tiene que eso paga peaje, no vayan a creer que no tiene consecuencias, que las tiene, y a veces tan incómodas que no sólo atañen a los padres y familiares sino también a los sufridos vecinos.
Rober tiene dieciocho meses, y se ha vuelto, no sé por qué, en un tirano cojonudo, con esa edad ya sabe perfectamente cual es el punto G de su madre, (el gili, claro).
Es listo con huevos, no quiere andar ni pa'lante ni pa'tras, él siempre en brazos, que desde esa altura todo se divisa muchísimo mejor y puede elegir el próximo capricho a vista de águila. Una vez seleccionado, empieza su particular modo de convencer a la madre... primero señala con ese dedín pequeño y regordete que dan ganas de comérselo... ¡ay, qué gracioso mi niño, mira como ya sabe pedir!.... ¡uy sí, moníiisimo el nene!... Conseguido el deseo, su cabecita se activa de nuevo... a ver, a veeer... ¿Qué me pido ahoraaa?... ¡ya está, ya lo tiene!... ahora señala algo que a su madre no le hace mucha gracia... ¡No, cariño, eso no!... ¿Qué no quéee? ¿Cómo has dichooo?.... ¡¡¡140 decibelios!!!...horrible el impacto en los oídos... y encima dando gracias por la capacidad pulmonar del nene.... obligación de madre es intentar excusar al hijo...¡Ay, por Dios, qué impertinente se pone cuando tiene sueño!... pobre crío, no debe dormir bien ninguna noche porque anda todo el día muertito de sueño... Bueno anda, toma Rober y no llores más que te lastimas la gargantita. ¡¡Nuevo reto conseguido!! este niño es de una inteligencia artificial o algo, porque en seguida la maquinita se pone en marcha de nuevo.
Dedín en alto... cara de ángel y ¡a por el tercero!..... ¡Eso sí que no, mi vida, primero tienes que comer!.... Es entonces cuando el nene deja de ser blandito, no sé qué resorte tendrá escondido pero se pone tieso como un garrote, es un bebé, sí, pero la madre no tiene ovarios suficientes para que el niño recupere su movilidad normal y lo suelta en el suelo para que patalee a gusto... lo hace, vaya si lo hace, patalea, grita, llora, golpea a la madre y se da él solito coscorrones contra el suelo... ¡Por favor, Rober, te vas a abrir la cabeza!... ¿qué es lo que quieres hijo?... A los diez segundos ya no se oye el vuelo de una mosca, y Rober, orgulloso del triunfo, luce en su dedín en alto, un donut de chocolate.
Verídico, amigos, ya si eso... vosotros mismos.


