Hoy me he despertado con él en la cama, abrazada a él, me quedé dormida con él en mi pecho después de una noche intensa de amor, de deseos, de confidencias al oído, de alguna que otra riña sin mayor importancia (diversidad de opiniones), abriéndole mi corazón para decirle lo que siento... y él con una paciencia infinita me escuchaba, me soportaba, me miraba con dudas... pero no se separó de mí ni un sólo segundo, por eso le quiero, porque me ha sabido sobrellevar todo este tiempo, aguantando mis malos momentos, pero también se ha alegrado conmigo, ha reído conmigo, ha sentido conmigo y ha llorado cuando me ha visto llorar.
Sabe que mi tristeza busca su refugio en él y no le importa, ahí está, esperando siempre que vaya a buscarle, él sabe que cuando estamos juntos soy otra, me vuelvo cariñosa, picarona, fogosa, desinhibida, capaz de expresarle todas mis fantasías e ilusiones cuando me desnudo completamente y sabe que me tendrá siempre y que será al único al que acuda cuando necesite disipar mi confusión y cuando necesite recordar cuánto me quiere.
Sabe que mi tristeza busca su refugio en él y no le importa, ahí está, esperando siempre que vaya a buscarle, él sabe que cuando estamos juntos soy otra, me vuelvo cariñosa, picarona, fogosa, desinhibida, capaz de expresarle todas mis fantasías e ilusiones cuando me desnudo completamente y sabe que me tendrá siempre y que será al único al que acuda cuando necesite disipar mi confusión y cuando necesite recordar cuánto me quiere.
Con él soy celosa, lo confieso, no quiero que le toquen otras manos que no sean las mías, que le haga vibrar nadie más que yo, que sea el disparate de nadie más, sólo mío... y yo en cambio, le prometo que seré siempre suya, que nunca más le contaré al viento mis emociones, que sé que sabe guardar mis secretos y que el mundo nunca sabrá por mí, la relación tan especial que tenemos desde hace tanto tiempo.
El único que me regala sonrisas y me devuelve sentimientos que hacen que mi alma despierte de nuevo... en cada anochecer.


