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INMERSA EN: NADA ENTRE MANOS....ESPERANDO GANAS.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Violencia gratuíta



Reconozco que me estoy haciendo mayor para entender a algunos jóvenes.

No encuentro explicación a según qué  comportamientos, no puedo imaginar qué los puede producir y si hay algo que velada y rápidamente me cruza la mente, con la misma rapidez lo descarto, ya que si los progenitores no han tenido la oportunidad de aprender lo que es educación cívica, tampoco tengo dudas de que los vástagos tienen dos opciones, seguir el ejemplo de la falta de respeto o  adquirirla simplemente aprendiendo a convivir con la juventud sana, respetuosa y educada que, aunque algunos no lo crean, nos rodean en nuestro día adía.

Os voy a relatar la conversación que mantenía por teléfono una joven de unos 16, 17 ó 18 años, como mucho, en un autobús de línea regular urbana, en un recorrido de unos veinte minutos aproxidamente hasta que se apeó, con el auricular en la oreja todavía.

 Un bus de éstos de gusano extralargo, la parte de atrás completamente vacía y al otro lado del acordeón del gusano, unos diez o doce usuarios, todos sentados, frente a mí, al lado derecho del pasillo, una joven sola ... aunque pareciera que iba acompañada de todas las hermanas de su padre,  bien maquillada, con coleta y nada en las manos salvo un teléfono móvil, que segundos después de que el autobús arranque, le suena con una música estridente.

¡Dime, quilla.
..................
¿Ya tas enterao?
..................
¿Te la contao?, ¡ea po entonces, ya sabes lo que pasó.
...................
Yo no fuí la que empezó, tía, pero no me iba a quedar quieta.
Yo fui al cuarto baño y al volver, no se cabía, pedí paso un montón de veces y no me dejaban pasar, sobre tó, la niñata esa.
Ya me dio un empujón y me decía, ¿pero tú de qué vas, tía? le contesté que de qué iba ella y en ese momento, me dio un tirón de pelo y me arrancó una de las extensiones, pero el Javi me dijo que no me metiera en jaleos allí y me sacó fuera a la calle.
....................
Pero la esperé en la calle a que saliera, tía, de allí no me moví hasta que no salió, vamos que se creía ella que me iba a quedar quieta si me había arrancado las extensiones.
....................
¡Claro!, la vi y me tiré encima, tía, empecé a darle por donde podía, resulta que ella también llevaba extensiones, tía, se las quité todas, me las guardé  en el bolsillo y le estampé la cabeza en el suelo y le hice una brecha...
.....................
Sí, sí, querían separarnos pero no podían, se estaba llevando una palizaaaa...
.....................
Sí, pero ella a mí no me hizo mucho, a ella le chorreaba la cabeza...
....................
Sí, sí, fue la poli la que nos separó, yo les dije que había sido ella la que había empezado, tía...
....................
Porque tuve suerte, tia, a ella le pillaron mis extensiones en la mano y me creyeron, se la llevaron a curarla.
....................
No, a mi me dijo el tío que bueno que ya estaba bien, tía , que me fuera y que estuviera tranquila el resto de la noche, jajajaja, me tocó uno que era buena gente. 

Diciendo esto último pulsó el botón de parada y se levantó, cuando bajaba le iba diciendo a su interlocutora: " Espero no cruzármela en la misma discoteca, tía, porque a mí me da igual....."                                                              



He de decir que el tono de voz fue en todo momento, demasiado alto, aunque no hubiéramos querido oír  la conversación, no hubiéramos tenido más remedio, el volúmen parecía a propósito para presumir de su odisea, no tuvo ni el más mínimo reparo en que tantas personas fueran partícipes de su charla, más bien al contrario, parecía sentirse orgullosa de lo que había hecho, ignoraba que los demás nos estábamos sintiendo heridos con sus palabras y no precisamente por la estridencia de su voz.

Al abandonar el autobús, todos coincidimos en las miradas  entre nosotros, en los gestos y en los movimientos de cabeza, nadie habló, no hizo falta, estoy segura de que todos sentimos la misma vergüenza ajena y la misma impotencia ante esa falta de respeto por los demás, por esa violencia gratuíta, por esa falta de decoro en público....

Definitivamente, nos queda mucho por aprender. 





 

21 comentarios:

  1. Presencié algo parecido en el metro el otro día, quedó parado un rato en una estación y una choni de estas acompañada de dos chicos, que ya habían subido haciendo partícipes a todo el vagón de su conversación, se puso en pie y se acercó a una de las puertas abiertas y jaleada por los dos amigos empezó a voz en grito a llamar puta a otra que estaba en el andén, luego la conversación siguió mientras hablaban de como ahora ya sabían donde se bajaba esta chica y que al día siguiente la iban a esperar y darle una paliza.
    Me dio tanto miedo por mi hija, y tanto asco, que se encendió también mi vena agresiva, con gusto me hubiera levantado a increparlos y darle un par de hostias a cada uno, pero soy una cobarde.
    Lo que más me asusta es que yo ya contaba con la violencia masculina, tanta testosterona ya se sabe, pero esto de las chicas es un fenómeno nuevo, como siempre emulando lo mejor del otro sexo.
    Besos, parecemos yayas con lo de "en nuestros tiempos..." pero hija, es que todo va de mal en peor.

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    1. Somos muchos los cobardes, Inma.

      Precisamente, al comentar el incidente con mi hija, le decía que esas conversaciones siempre habían sido propias de hombres gallitos que alardeaban de su hombría de esa manera porque no podían hacerlo de otra.
      Cuesta pensar que esto podía pasar con nuestras hijas o peor, que fueran ellas mismas las que provocaran esos incidentes.

      Menos mal que casi el cien por cien de nuestra juventud, sigue caminos y valores bien diferentes, dispuestos a luchar y nosotros dispuestos a confiar en ellos porque se lo merecen.

      Muchos besos, Inma.

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  2. Que gente....

    Como animales, bah, mucho peor que animales.

    Besos.

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    1. En cierto modo, sí, animales enjaulados que no saben que existe otro modo de vivir fuera de sus jaulas.

      Besos, Toro.

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  3. Lo más preocupante de todo Yeste, no es la conversación típica de adolescente estúpida, ni la violencia gratuíta de una niñata, es el parámetro de engaño a la policía en cuestión de quién había empezado la pelea.
    Ese es el problema. Y lo peor es que si tiene que ir a declarar ó algo, planteará la situación de esa manera. La otra tenía sus extensiones en la mano, así sin responsabilidad ni remordimiento.
    Ese es el verdadero y preocupante problema.
    Besazo

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    1. Desde luego, es preocupante comprobar cómo son capaces de engañar sin un atisbo de vergüenza ni honestidad.
      No les tienen miedo a nada y ese es el verdadero miedo.
      Que crezcan sin ni siquiera saber que siempre hay opotunidades para el que sinceramente se de cuenta de su equivocación al escoger camino.

      Besos, amiga Dolega.

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  4. Terrorifica experiencia, Yeste. Lo peor, quizá, es la falta de pudor para contarlo en un sitio público. Al menos fue la policía, si no se podrían haber matado.

    Por lo visto, hay algo aún peor, y es que los chicos quedan para pegarse fuerte, lo graban con los teléfonos móviles, se lo mandan unos a otros. Creo que incluso eso tiene un nombre en inglés -que desconozco-.

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    1. Sí, se divierten de formas que hace un tiempo no se hubiera podido llegar a imaginar.

      Ya no sólo se puede hablar de hijos de familias marginadas o desestructuradas, las malas influencias en las amistades están a la orden del día.

      Un abrazo, Fernando.

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  5. Casos como el que cuentas se dan ciento y a diario entre los jóvenes. Yo no sé si se trata de un problema de educación,o de donde radical este mal comportamiento de la gente, pero ni los propios animales se pelean de esas maneras tan a salvajadas. La mitad están sin civilizar. Yo recuerdo que mí padre decía muchas veces que de que le sirve ahora a los jóvenes ir tantos años a la escuela si cada vez son más animales. Ahora hay menos educación y civismo que hace cuarenta años atrás.

    Besos yeste.

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    1. La libertad llegó a confundirse con el libertinaje y eso desató mucha confusión en la educación de los jóvenes, todavía hoy en día, nos creemos con el derecho a tomarnos la justicia por nuestras manos y sin embargo, la justicia nos decepciona muy a menudo.

      Besote, Rafa.

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  6. Definitivamente nos queda mucho por aprender, pero no de ellos.
    Menos mal que no todos son así, o estabamos arreglados!
    La verdad, yo tengo experiencia con adolescentes, mis alumnos tienen entre 16 y 25 años, aunque tambien los tengo más mayores, pero para el caso que nos ocupa me centro en estos.
    Puedo decir que de todo hay, pero mayormente se les ve buena gente. Claro luego en sus noches de botellón y despiporre igual se convierten, como el doctor Jekyll y mister hyde, pero sinceramente lo dudo, creo que esto se lleva en los genes, y sale sin más.
    Son emociones dificiles de reprimir ni que estés en clase.
    Así quiero soltar una lanza por los adolescentes, que tampoco son lo peor de esta sociedad, faltaría más....
    O igual es que yo he tenido suerte con mis alumnos, porque ya te digo, que he conocido de todos los colores, y si, también de los que nosotros llamamos poligoneros, con todos mis respetos, faltaría más, pero eso adolescentes, no necesitan venir de una familia desestructurada, ni siquiera tener problemas con nada ni nadie, son así porque lo son. Les viene de serie. Buscadores de pelea, conflictivos, se les sale la chuleria por las orejas y que además se rien de sus hazañas, abrigados por el despropósito de los que son como ellos, y así la rueda no tiene fin...
    Es una lástima, se pierden muchas cosas buenas. No hace falta llegar a las manos por nada, pero lo que es peor, tampoco vanagloriarse de ello, eso, si que da lástima.
    y vergüenza ajena, sin duda.
    La pena es que ellos no se dan cuenta ahora, tal vez nunca lo hagan del ridículo de sus actos, y de lo que se pierden.
    Besos mediterráneos.

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    1. Por supuesto, tal como menciono en el post, creo en los jóvenes de esta generación, confío en ellos, sé que son responsables, honestos, educados y respetuosos, con algunas subidas de tono en ocasiones... digamos, pachangueras, pero saben dar el cayo y saben luchar por lo que consideran justo y eso desde luego les hace merecedores de nuestra confianza para conseguir un futuro mejor. Pero también está la otra cara, los que han crecido creyendo que todo se consigue sin esfuerzo ni educación, los que se consideran mejor que los demás, a los que no les importa el camino a seguir ni lo que tengan que hacer para alcanzar una vida cómoda, los que no disponen de ningún valor que les sirva de guía y a los que no les importa joder la vida de los demás adolescentes si con ello se granjean la dmiración de sus amigos...En fin, no podemos conformarnos con la decepción de unos pocos cuando hay muchos que se merecen nuestra admiración.

      Gracias, amiga Gala, por tus palabras.

      Besotes apretaos.

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  7. Hace falta valores cristianos hoy más que nunca ahí. Aunque no creyéramos que Jesus es Dios, al menos su "filosofía" es maravillosa y el único camino para la paz verdadera y duradera: el perdón gratuito y la negación de la venganza, ¡ni con el pensamiento!

    Besos

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    1. Sí, querida Ale, tener unos valores familiares en los que se funde la educación y el respeto es una base sólida para ser buenas personas y, por desgracia, a muchos, les ha faltado esa disciplina educativa.

      Besos, amiga.

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  8. Yo creo que hace falta valores, no ya familiares o no necesariamente, sino por uno mismo, por tener una educación y un respeto.
    Algunos jóvenes no tienen reparo en utilizar la violencia gratuita para alardear no sé de qué. Pero no sólo los jóvenes. No hace falta más que ver una televisión. Aunque tampoco hay que irse tan lejos. Creo que todos hemos vivido alguna situación un poco violenta alguna vez. Muchos humanos, independientemente de la edad, se comportan como verdaderos animales. Y es triste...

    Saludos

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    1. CREO QUE TODOS SOMOS UN POCO VÍCTIMAS TAMBIÉN DE LO QUE VEMOS EN LA SOCIEDAD, Y EN LO QUE REFLEJAN LAS PELÍCULAS Y LOS PROGRAMAS DE TELEVISIÓN, PERO DE TODAS FORMAS NOSOTROS MISMOS SOMOS DUEÑOS DE NUESTROS ACTOS Y POR TANTO PODEMOS ELEGIR...LO MALO ES QUE MUCHOS ELIGEN MAL.

      bESOS APRETAOS, AMIGA.

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  9. no creo ni que esos padres sopechen que su niña es una salvaje y una macrra del tres al cuarto.
    Conozco muchas chicas de educacioen impresionante, que la agresividad en estos temas le sale por los poros.
    He de decir a favor de los padres que a los 16 o 17 ya tienes una conciencia bastante marcada de lo que está Bien o mal.
    A mi se me hubiera quedado a cuadros la cara...Pero visto lo visto, cualquiera le dice nada a la niñata esa.
    Qué triste y qué pena me da esto. Pero no sé de qué me sorprendo, si solo hace falta encender la tele y ver como 4 tertulianos se insultan con reproches muy feos, como meten a 16 salvajes en 4 paredes para que les veamos pelearse, y como las madres entran al trapo para casar a sus hijos (unos perlas) con 4 macaras que se pelean entre ellas a gritos y voces, como si de heredar el trono se tratara. Vergonzoso!
    Un besito y siento el rollo, pero como verás, esta fibra sensible me la has tocado!

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    1. Es verdad que hijos de buenas familias también causan vergüenza ajena, supongo que el único motivo que encuentro para que sean así, es que el camino que han elegido estaba lleno de amistades equivocadas.

      Pero, los llamados poligoneros, que yo no había oído nunca esa expresión ni sé de donde viene, porque maleducados y sin vergüenza los hay en todos sitios, a ésos les viene de la teta...es decir han mamado el comportamiento.

      Lo cierto es que el mundo es un popurrí de comportamientos.

      Besos, Campanilla.

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  10. Yeste, amén de la violencia que hay en el ambiente, además sufrimos la mutilación del lenguaje-y eso duele-

    Dicho de otra manera, la chica de tu post lo que no tiene-entre otras cosas-es vergüenza ¡poca vergüenza!

    Si no avanzamos en educación, no avanzamos.

    Un beso

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    1. Tú lo has dicho, se puede decir más alto pero no más claro.

      Poca vergüenza, es lo que hay!!!! jajaja.

      Gracias Luisa por tu visita.

      Besos apretaos.

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  11. Soy de los que cree que la educación se aprende en la mesa comedor de casita. La tiparraca (no se me ocurriría llamarla muchacha) debe de tener para su desgracia mechas de colores en el cerebelo. Por si te interesa, te dejo el enlace http://masducados.blogspot.com/2012/05/meditaciones-sobre-educacion.html
    Un abrazo, preciosa.

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