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¡¡Tantos por dar!! |
¿Porqué se complican tanto las relaciones de pareja?....¿porqué parecen que empiezan ya con un porcentaje de riesgo de rotura cada vez más alto?....¿sustentamos el amor o simplemente lo mantenemos con un mínimo de esfuerzo, hasta que aparezca uno nuevo?....¡Mira, compara y si encuentras algo mejor, agárralo!... eso es lo que parece...¿no?.... Por supuesto sé que muchos habréis contestado...¡¡NO!!.... pues a esos que han contestado tan tajantamente con esa negación, vaya por delante mi más sincera felicitación (envidiosa, eso sí), porque sé perfectamente que esa negación existe porque existen parejas en las que el amor y el cariño (que no es lo mismo aunque se pueda confundir) no luchan por sobrevivir, porque sencillamente...conviven con ellos.
He escuchado siempre eso de que..."Del amor al odio sólo hay un paso" y yo decía...."eso no puede ser, cuando se quiere tanto....", y el puñetero tiempo, por llevarme la contraria, urdió su venganza...
A mí me decían de joven y no tan joven, que andaba muy bien, que la distancia de mis pasos era la justa para que el andar fuera elegante y armonioso a la vez que saleroso (eso me lo decían en la empresa de prêt à porter en la que trabajé de contable, para conseguir que hiciera algunos pases de modelos para los clientes, no vayan ustedes a pensar que era verdad, (o sí) o por lo menos, seguro que no del todo, además en aquellos años el cánon de belleza en las modelos, no incluía medidas tan extremas, no necesitaban una 34 de talla ni un metro ochenta de estatura, con que estuvieran bien modeladas sin entrar en muchas carnes, ya valía).... pero a lo que vamos, que siempre me desparramo...mis pasos nunca han sido largos, más bien cortitos, y sin embargo me sobraron muchos centímetros a la hora de dar ese "paso" definitivo que, ingenuamente, creía que nunca podría dar.
A mí me decían de joven y no tan joven, que andaba muy bien, que la distancia de mis pasos era la justa para que el andar fuera elegante y armonioso a la vez que saleroso (eso me lo decían en la empresa de prêt à porter en la que trabajé de contable, para conseguir que hiciera algunos pases de modelos para los clientes, no vayan ustedes a pensar que era verdad, (o sí) o por lo menos, seguro que no del todo, además en aquellos años el cánon de belleza en las modelos, no incluía medidas tan extremas, no necesitaban una 34 de talla ni un metro ochenta de estatura, con que estuvieran bien modeladas sin entrar en muchas carnes, ya valía).... pero a lo que vamos, que siempre me desparramo...mis pasos nunca han sido largos, más bien cortitos, y sin embargo me sobraron muchos centímetros a la hora de dar ese "paso" definitivo que, ingenuamente, creía que nunca podría dar.
No es de un segundo para otro, no vayáis a pensar que se puede ser tan superficial como para cambiar de sentimiento en un chascar de dedos. Sin darte cuenta, el cambio se va produciendo tan poquito a poco que el corazón te sigue diciendo...."eso no es nada"...o..."no va a pasar más" y sigues soltando cuerda con cuidaito... hasta que no se sabe en qué punto del camino se engancha y la cuerda queda completamente tensa....peligrando su estabilidad. Y todavía sigues mirándola, vigilando que no rompa... hasta que, con un levísimo tironcito, ves como uno de sus hilos se ha soltado girando locamente buscando la salida.... después el segundo.... y el tercero....y al final, las puntas de la cuerda caen exhaustas al suelo, deseando quedarse así, ....descansando de tanta tensión.
Y a pesar de todo lo pasado, a la memoria le gusta jugar con nosotros, te hace recordar que todo en esta vida tiene sus momentos buenos, pero como decía mi abuela... "todos los árboles tienen sombra, pero los altos y delgados, sólo dan para uno". Ni que decir tiene, que mi memoria últimamente, es muy frágil.
Se habla mucho del odio, eso que está tan cerca, no sé si sé lo que es, no sé si el paso que dí se llama así, pero si lo es, yo misma me pregunto dónde quedaron los anteriores... ¿en el olvido?...Tal vez.
¡¡Qué bonita la vida!!... eso quiero creer con todas mis fuerzas, sin ningún resquicio de duda, pero ahora que ya no voy marcando el paso, los míos van despistados, sin saber muy bien hacia dónde quieren ir, a la deriva y pensando que en algún sitio tiene que haber algo que me empuje a seguir, que me haga sentir que sirvo para algo y que soy necesaria. ¿¡¡Qué bonita la vida!!?... no sé, quizás sea que a mis ojos les falta esa luz para ver el lado bonito de la vida.